sábado, 25 de noviembre de 2006

SE ASOMAN LAS PRIMERAS DIFERENCIAS...

¿Podemos compartir el amor de una persona cuando ésta esta dividida en dos por al amor a un hijo y nosotros?, ya no nos pueden dar la exclusividad del tiempo, la dedicación, ¿puede eso mermar las condiciones del amar?

Cuando uno tiene muchas ganas, deseos desenfrenados por estar con tu pareja y no puedes lograrlo cuando uno quisiera de forma más simple, nos ponemos a pensar en forma egoísta, de que uno si quiere estar con alguien debería ser así, de lo contrario uno no pondría el empeño en ello, después de eso nos damos cuenta que estamos pensando en algo muy egoísta y solo estamos buscando nuestra satisfacción personal que al parecer es normal y sano si nos damos cuenta de esto y no es un sentimiento ciego sin pensar en nada mas que en uno.

En esos momentos son los que se dice de alguna de las partes que se tiene que hablar, hablar de lo que sucede, de cómo son realmente las cosas, como se pueden mejorar, implementar, para un mejoramiento de la reafición de la pareja (esto es como dicen en mi trabajo buscar un “Mejoramiento Continuo”), pero a veces no resultan como uno quiere o no se pone el caminos mas fácil sino que se compleja más.

Podemos ser lo suficientemente consientes de las situaciones de los demás, podemos adecuarnos a la pareja, necesidades, estilo y forma de vida, religión, familia que los rodea, aceptar todo de muestra pareja, ¿al hacer eso no estaremos dejando de ser uno?, así nos condicionaremos, nos limitaremos, perderemos la esencia de cada uno, lo que nos llamo la atención el fijarnos en cada uno de nosotros o tenemos que pedir que nos comprendan y que se accedan a peticiones simples que uno quiere, pero al hacer esto nos puede provocar una discusión que nadie quiere, ganarse una discusión gratis, ¿se puede mermar, disminuir la intensidad de amar por estas cosas?...

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